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Las batallas publicitarias se resuelven en el corazón. Detenete y pensá por un momento: Cuando ves un anuncio no necesariamente recordás lo que viste, si no cómo te sentiste al verlo.

Las personas recibimos entre 3.000 y 5.000 impactos publicitarios diarios. Las estrategias de marketing determinan por qué, qué, cómo, dónde, cuándo y a quién deben llegar estos mensajes.

El factor emocional en la comunicación es lo que determina de qué nos acordaremos. Tu público no compra tus productos/servicios, sino que compran la promesa de cómo se sentirán cuando los utilicen.

Evidentemente, el fin de toda comunicación empresarial es fomentar una acción, crear vínculos emocionales entre la marca y sus públicos y que propicien una relación duradera. Cuando hacemos un análisis del comportamiento de los usuarios en las redes sociales, lo primero que acostumbramos a hacer es observar el número de conversaciones sobre un tema en concreto.

Rastreamos lo que se dice de nuestros productos/servicios y de nuestra marca, así como los comentarios tanto positivos o negativos que puedan haber. Pero para hacer un análisis más profundo sobre cómo se comporta tu audiencia es necesario avanzar un poco más y analizar cualitativamente las emociones y los sentimientos implícitos que los usuarios sienten cuando comparten sus opiniones en la red.  

¿En qué nos beneficia prestar atención a las emociones en marketing de nuestra audiencia? Entre otras cosas, el análisis de las emociones en marketing te ayudará a entender mejor a tu audiencia.

A la hora de tomar decisiones sobre tu estrategia de marca, tienes que entender qué motivaciones hay detrás de las decisiones de compra de tus clientes. La mayoría de sus decisiones se toman en función de cómo se sienten en ese momento, no en la lógica. Esto hace que precisamente las emociones en marketing sean un elemento fundamental. 

Algunos científicos consideran que todo el espectro emocional puede reducirse sólo a 4 emociones básicas: la felicidad, la tristeza, el miedo y la ira. Sin embargo, las emociones en marketing las podemos ampliar a varias subcategorías como: felicidad, tristeza, pertenencia, miedo/sorpresa, ira/disgusto. La respuesta a la emoción nos empuja hacia una acción (de compra, suscripción o rechazo).

Cuando las estrategias de marketing emocional se utilizan correctamente, ayudan a las empresas a diferenciarse y a ser recordadas por su público.